La colección Black Bay ha sido uno de los pilares del renacimiento moderno de Tudor. Inspirada en los relojes de buceo históricos de la marca durante las décadas de 1950 y 1960, la línea recupera códigos clásicos como los índices redondos, el triángulo a las 12 y las características agujas "snowflake". Dentro de esta familia, la versión Black Bay Steel introduce una interpretación más técnica y contemporánea, combinando el lenguaje vintage de la colección con una estética utilitaria marcada por su bisel metálico satinado.
Esta referencia se presenta en una caja de acero inoxidable de 41 mm acompañada por un bisel giratorio unidireccional también en acero, una configuración poco habitual en relojes de buceo modernos dominados por insertos cerámicos. La esfera negra mantiene la excelente legibilidad característica de la línea Black Bay, con grandes índices aplicados y abundante Super-LumiNova. A diferencia de las primeras versiones de la colección, este modelo incorpora ventana de fecha a las 3 horas, lo que añade funcionalidad cotidiana sin alterar el equilibrio visual del conjunto. En su interior trabaja el calibre manufactura Tudor MT5612, un movimiento automático certificado como cronómetro que ofrece una reserva de marcha de aproximadamente 70 horas.