Dentro de la familia Carrera moderna, pocas configuraciones tienen tanta personalidad como esta versión inspirada en instrumentos aeronáuticos y tableros de competición. La referencia CV2A11 combina el ADN deportivo clásico de TAG Heuer con una estética mucho más técnica y contemporánea, destacando por su esfera blanca con numerales de gran tamaño y detalles rojos que recuerdan cronómetros de pista y relojes de rally de los años setenta.
El Carrera Calibre 16 fue durante años uno de los pilares de la colección gracias a su construcción robusta, excelente legibilidad y presencia deportiva muy equilibrada. A diferencia de los Carrera esqueletizados o excesivamente agresivos que llegaron después, este modelo mantiene una identidad limpia y funcional. El resultado es un cronógrafo automático contundente, cómodo y muy representativo de la era TAG Heuer previa a la obsesión por los diseños futuristas.