El Aquaracer de esta generación representa uno de los momentos más interesantes de TAG Heuer antes de que la marca comenzara a suavizar demasiado sus diseños. Hay algo brutalista en este reloj. Los grandes numerales del bisel, los tornillos visibles y la caja angulosa transmiten una sensación casi industrial, como si hubiese sido diseñado más para soportar abuso que para posar bajo una manga de lino beige en redes sociales. Y justamente por eso envejeció mejor de lo que muchos imaginaban hace diez años.
La referencia WAJ2110.BA0870 además tiene una combinación muy atractiva entre deportividad y comodidad diaria. El titanio reduce considerablemente el peso respecto a un diver tradicional de acero, algo que se agradece muchísimo en un reloj de 43 mm y 500 metros de hermeticidad. La esfera negra texturizada aporta profundidad visual sin depender de colores extravagantes ni efectos innecesarios, mientras el Calibre 5 automático cumple con la filosofía histórica de este tipo de relojes, ser confiables, resistentes y fáciles de mantener. Hoy existe una especie de redescubrimiento silencioso de estos Aquaracer más técnicos y exagerados, probablemente porque el mercado se llenó de divers excesivamente genéricos. Este TAG Heuer todavía tiene personalidad propia.