El Longines Conquest ha sido históricamente la línea deportiva más directa de la casa de Saint-Imier. Esta referencia de comienzos de los 2000 conserva esa identidad con una caja de 41 mm, esfera blanca de lectura limpia y marcadores aplicados que aportan profundidad sin recargar el conjunto. El diseño es sobrio, funcional y coherente con la tradición deportiva de la marca.
El brazalete de acero refuerza su carácter robusto y su hermeticidad de 300 metros lo sitúa por encima del estándar cotidiano. Bajo el fondo sólido trabaja un movimiento de cuarzo preciso y confiable, pensado para uso continuo y bajo mantenimiento. Es un Conquest de una etapa en que Longines privilegiaba contundencia técnica con una estética clara y atemporal.