









Graham Silverstone Automatic Flyback Chronograph GMT 48mm
Este Graham Silverstone no se anda con sutilezas: su caja de 48 mm, sus acentos naranjo neón y su diseño de carbono están hechos para gritar velocidad. No es un reloj para quienes buscan discreción, sino para los que quieren llevar en la muñeca un trozo de pista de carreras. Todo en él está sobredimensionado, desde los numerales arábigos tipo sport hasta los pulsadores de cronógrafo sobrediseñados, incluyendo un botón de flyback con letrero incluido, como si temiera pasar desapercibido.
Más allá del show visual, el reloj ofrece un paquete técnico robusto: función flyback para reiniciar el cronógrafo sin detenerlo, segundo huso horario (GMT) para los que viven viajando, y un gran fechador con doble ventana a las 6. La correa de caucho con dibujo de neumático remata la inspiración automovilística, mientras que la caja de acero pulido sostiene con solidez un movimiento automático suizo que, pese a lo exagerado del diseño, cumple con su cometido. Puede que no sea un reloj para todos los días, pero seguro es uno que no se olvida.
$3,240.00
Graham Silverstone Automatic Flyback Chronograph GMT 48mm—
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Información del producto
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Envío y devoluciones
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Description
Este Graham Silverstone no se anda con sutilezas: su caja de 48 mm, sus acentos naranjo neón y su diseño de carbono están hechos para gritar velocidad. No es un reloj para quienes buscan discreción, sino para los que quieren llevar en la muñeca un trozo de pista de carreras. Todo en él está sobredimensionado, desde los numerales arábigos tipo sport hasta los pulsadores de cronógrafo sobrediseñados, incluyendo un botón de flyback con letrero incluido, como si temiera pasar desapercibido.
Más allá del show visual, el reloj ofrece un paquete técnico robusto: función flyback para reiniciar el cronógrafo sin detenerlo, segundo huso horario (GMT) para los que viven viajando, y un gran fechador con doble ventana a las 6. La correa de caucho con dibujo de neumático remata la inspiración automovilística, mientras que la caja de acero pulido sostiene con solidez un movimiento automático suizo que, pese a lo exagerado del diseño, cumple con su cometido. Puede que no sea un reloj para todos los días, pero seguro es uno que no se olvida.

